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Ay o Iya, Rey de Egipto (1337-1333 a.C.

 

 

(Iti-ntjr-iy) Penúltimo rey de la XVIII dinastía egipcia, quien, ya anciano, sucedió a  Tutankhamón. Ay, de origen desconocido, aunque proveniente del área de Akhmim, y que como nombre de coronación tomó el de Kheper-kheperure, fue sin embargo de famila real (tal vez hermano de Tiyi, la esposa de Amenofis III), según se puede deducir del cargo que ocupó en Akhetatón (Tell el-Amarna) reservado a los familiares de la realeza (Jefe de los carros de guerra) y también del título de "Padre del dios" que ostentaba por doquier. Su esposa fue una mujer llamada Tiy (o Teje), que había educado a la Gran esposa real Nefertiti, creída por algunos egiptólogos hija de Ay. Caído en desgracia en el año 9 de Akhenatón, su valía personal le hizo ocupar, sin embargo más tarde, importantes cargos, además de los citados anteriormente, durante el reinado del jovencísimo faraón Tutankhamón, entre ellos los de Director de la fiesta de los Nueve y Escriba personal del rey. Su prestigio aumentó al tomar parte en la restauración de la antigua religión de Amón, promovida por el nuevo rey. Como Visir (aunque este cargo no está documentado) y pariente real de mayor edad, controló los asuntos de Estado durante el corto reinado de Tutankhamón, a quien sucedió como rey, a pesar de ser ya de avanzada edad (entre 60 y 70 años). Se ignora con exactitud qué papel desempeñó en el asunto relacionado con la petición por parte de la viuda de Tutankhamón, llamada Ankhesenamón -con anterioridad Ankhesenpaatón-, de matrimonio con el heredero del rey hitita Suppiluliumas I, Zannanazyash, que fue asesinado durante el viaje a Egipto. Tal vez Ay tomase parte en este turbio asunto. Sea como fuere, Ay fue quien contrajo matrimonio con la reina viuda -era, según algunos egiptólogos, su propia nieta-, lo que le valió su consolidación en el trono, en el que se mantuvo cuatro años a pesar de la oposición de Horemheb, por entonces importante militar. Ay elevó a Nakhtmin, hijo del influyente noble Sennedjem, a la categoría de Virrey de Kush, lo que provocó grandes tensiones que incluso originaron enfrentamientos violentos, resueltos por Horemheb, que deseaba el poder. Ay murió sin descendencia y por lo tanto no es seguro que Mut-nedjemet, esposa de su sucesor, el citado Horemheb, fuera hija suya. El reinado del anciano Ay, que transcurrió en medio de la corrupción y la anarquía; fue considerado posteriormente como ilegítimo e incluso se intentó borrar su memoria. Ay construyó su primera tumba en El-Amarna, que quedó inconclusa, y otra segunda, ya como rey, en el área del Valle de los Reyes, que luego no utilizó, y en la que se hizo representar no con la reina Ankhesenamón, sino con Tiy. Asimismo, edificó un templo funerario al nordeste de Medinet Habu, con un palacio, que fue continuado luego por su sucesor Horemheb. Karnak y Luxor conocieron también sus actividades constructivas, muchas de ellas continuación de las que se habían emprendido en tiempos de Tutankhamón, caso de la Mansión Nebkheperure. Al norte de Akhmim edificó un templo rupestre.