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Khefrén o Kefren o Khafra, Rey de Egipto (ca. 2516-2493 a.C.)

 

 

 

(Kha.f-Ra) Cuarto rey de la IV dinastía egipcia, hijo de Khéops y nieto de Esnefru. Probablemente, subió al trono después de apartar del mismo a los hijos de su antecesor y hermanastro, Djedefre, y se mantuvo en él unos 26 años con el nombre neswt bity de Rekhayef o Khaefre (de ahí el Chephren de Heródoto) y con el nombre Horus de Userib. Manetón, que le llama Suphis, le asignó 66 años de gobierno, cifra a todas luces exagerada. Al igual que sucede con otros reyes de esta famosa dinastía, se desconocen los acontecimientos de su reinado, pues nada de él se ha conservado en la Piedra de Palermo, si bien por testimonios indirectos se sabe que continuó controlando Nubia y los oasis de los desiertos. La prosperidad económica de su reinado se hace patente en la gran cantidad de inscripciones que de Khefrén han llegado y en la política de construcciones que emprendió. Su esposa principal fue Khamerernebty I, y tuvo también luego a Meresankh II o Meresankh III como esposa secundaria. Entre sus hijos hay que citar a Micerino, Nikaure, Sekhemkare y a la princesa Khamerernebty II, que se casaría luego con Micerino. Khefrén se denominó a sí mismo, además de los títulos Horus, Nebty y nebw, con el de "Hijo de Re" (Sa Ra), haciéndose llamar Kha.f-Ra ("Ra-cuando-se-levanta"), con lo cual el culto al sol adquirió aún mayor importancia durante su reinado, convirtiéndose sus funcionarios en verdaderos sacerdotes. Además de la serie de templos que ordenó construir por todo el país, en Gizeh levantó un magnífico templo a la Esfinge (león yaciente androcéfalo), imagen del dios sol y también del propio rey encarnado en tal divinidad (Horemakhet); ésta se comenzó a esculpir en la roca natural ya durante el reinado de su padre Khéops. Asimismo, levantó la segunda gran pirámide, de 143 m de altura, y sus correspondientes templos, Alto y Bajo, al norte de la necrópolis menfita. De las más de cien estatuas que de Khefrén se labraron para sus tres templos de Gizeh, tan sólo ha llegado intacta una. Se trata de la celebérrima, realizada en diorita, que lo presenta sentado con la figura de un halcón detrás de su cabeza, a modo de protección (1,68 m de altura), conservada hoy en el Museo egipcio de El Cairo. De otros lugares egipcios sí han llegado otras estatuas intactas, caso por ejemplo de la estatuilla en alabastro (77 cm de altura) de Menfis. Existen serios problemas para averiguar quién le sucedió en el trono, pues el Papiro real de Turín presenta una laguna tras el sucesor de Khefrén, laguna que ocuparía probablemente el rey Baefre. Según un graffiti de la XII dinastía, existente en el Uadi Hammamat, tras Khefrén gobernarían sus hermanos Hordjedef y Baefre. Micerino fue también hijo, como se dijo, de Khefrén y de su esposa Khamerernebty I, pero no le sucedió directamente.